El mundo de Spira estaba amenazada por un
malvado ente llamado Sinh desde hacía 1000 años.
Según las enseñanzas de Yevon, sólo un invocador podía
derrotar a Sinh con la ayuda de los Eones, unas criaturas
místicas de gran poder. Pero aún así, Sinh nunca fue
destruido del todo y siempre acababa reapareciendo tras un
periodo de 10 años que la gente llamaba “La Calma”.Éste
ciclo se estuvo repitiendo constantemente...hasta hace dos
años.
La invocadora Yuna, con la ayuda de sus guardianes,
derrotaron a Sinh definitivamente, pero a un alto precio...
los Oradores, los Eones, e incluso Tidus, uno de los
guardianes de Yuna por el que sentía un afecto muy
“especial” desaparecieron, y se reveló que Tidus no era más
que un producto creado por los Oradores. A pesar de saber
todo esto, Yuna no pudo aceptar que éste fuera el destino de
su amado.
Actualmente han cambiado muchas cosas en Spira. Las
enseñanzas religiosas de Yevon han perdido todo su
significado y respeto, los aparatos Albhed ya no están
prohibidos, y mucha gente ha tenido que buscar nuevos
objetivos en la vida, como los antiguos legionarios (cuya
única razón para vivir era luchar contra Sinh).
Los sacerdotes del templo de Yevon ya no se sienten útiles,
e incluso las invocadoras e invocadores nobles, como Yuna,
tienen que replantearse su vida (ya que al desaparecer los
Eones, no hay nada que invocar).
Parece irónico, pero la derrota definitiva de Sinh y la
llegada de “La Calma Eterna” han provocado una época de
disturbios violentos que está sacudiendo hasta los propios
cimientos de Spira...